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Tomemos el camino verde y reflotemos el mundo


Esta es una edición editada de un discurso realizado en la Asamblea de la Sustentabilidad en Dublín, en diciembre de 2013:

 

A veces sólo unos pocos minutos bastan para que cambie nuestra manera de pensar. Hace un mes, Larry Summers estuvo alrededor de diez minutos en un seminario de investigación del FMI (Fondo Monetario Internacional) discutiendo el porqué del estancamiento de la economía estadounidense. Afirmó que desde el fin de la crisis financiera no ha existido evidencia de crecimiento que restablezca el equilibrio económico a un completo nivel de empleo. A esto él le llamó “estancamiento secular”. Sus dichos han estremecido el mundo de la economía y de los medios más que todos los  discursos e informes publicados desde el inicio de la crisis financiera. Él ha reestructurado nuestro entendimiento del mundo económico en que vivimos.

 

Lo que él logró no es poco para un discurso de apenas 10 minutos.

 

Yo creo que él está en lo correcto. La evidencia es concluyente. El mejor ejemplo es el de la economía japonesa que se ha estancado durante dos décadas. Las economías estadounidenses y alemanas están creciendo de manera muy lenta mientras que la inglesa ha experimentado un retroceso. En pocas palabras, las tasas de crecimiento económico del 3% o 4% al año se han convertido en cuestión del pasado para las economías desarrolladas. Larry Summers ha hecho una respetable e incluso responsable declaración al afirmar que “no hay peor ciego de aquel que no quiere ver”. No ha existido, no existe ni existirá crecimiento económico, si seguimos tal como hasta ahora.

El antiguo modelo depende de tres condiciones: energía a bajo costo, ausencia de restricciones medioambientales y crecimiento demográfico constante. La energía ya no es barata. Los combustibles fósiles se están encareciendo y las fuentes de materias primas, minerales, aire limpio y agua son limitadas. Las restricciones medioambientales se hacen evidentes al ver el smog, las sequías, las inundaciones, el deterioro, la contaminación y el calentamiento global. Las poblaciones de economías avanzadas están destinadas a la disminución, a menos que sean compensadas por la inmigración, lo que acarrea otro tipo de problemáticas. En síntesis, las condiciones para el crecimiento anual del 4 por ciento se han reducido considerablemente. El modelo actual ha fracasado.

 Durante las últimas décadas, el crecimiento económico fue impulsado artificialmente por un crédito abundante y a bajo precio, canalizado hacia la especulación inmobiliaria. Ya sabemos en qué terminó aquello: instituciones financieras rescatadas por los contribuyentes, masivas deudas públicas y privadas y la destrucción de la riqueza personal. Lo que ahora tenemos es una clase media empobrecida tanto en Estados Unidos como en Europa – sin esperanzas de recuperación-  pues sí, Larry Summers está en lo correcto. Al mismo tiempo, nuestro planeta está amenazado por un cambio climático catastrófico provocado por un estilo de vida que ya no es sustentable.

En vista de estas verdades difíciles de aceptar, necesitamos un nuevo modelo económico que enriquezca a las personas comunes y proteja el planeta. Esto es posible si creamos una economía ecológica basada en las energías renovables y en la eficiencia de recursos -no sólo en China, África y Sudamérica, sino que también aquí en Europa y en los Estados Unidos. Existe una abrumadora necesidad social, política, ecológica y económica de poner nuevamente a flote la economía mundial en uno de los actos de creatividad más grandiosos de la historia.

Se necesitan nuevas fábricas, productos y servicios, aparatos inteligentes  y redes eléctricas, ciudades sustentables y transporte eficiente. Todo aquello que emita carbono o desperdicie energía tendrá que ser reemplazado. Necesitamos pensar en grande. La inminente amenaza del cambio climático exige una respuesta drástica. La gestión del carbono a nivel mundial requerirá de un sistema de gobernanza a gran escala que conduzca a un acuerdo global de emisiones en la COP 21 (Conferencia sobre el Cambio Climático) que se realizará en Paris de aquí en dos años.

 

Existe una posibilidad concreta de que el liderazgo requerido provenga de una alianza entre Estados Unidos y China sobre un Régimen de Comercio de Derechos de Emisión que ponga límite a las emisiones y al alto costo del carbono. Espero que así sea, puesto que bajo este “escenario normal” las temperaturas pueden aumentar sobre los 4º Celsius al final del siglo, con consecuencias que se han detallado de manera gráfica en recientes reportes de las Naciones Unidas, la Agencia Internacional de Energía, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

 

No podemos aceptar un “escenario normal” ya que esto podría significar ausencia de negocio, de otro modo el mundo que conocemos ya se hubiera terminado. Lord Stern afirma que sólo tenemos hasta el 2017 para un convenio obligatorio sobre la reducción drástica de las emisiones. Después de eso, sería demasiado tarde para contener el aumento de las temperaturas globales menores a 2º Celsius y podría desencadenarse un cambio climático irreversible con desastrosas consecuencias medioambientales.

 

Debemos terminar el estancamiento secular construyendo una nueva economía ecológica y reducir las emisiones de gases efecto invernadero creando una sociedad que utilice muy bajas cantidades de carbono. Todo esto nos justifica y nos apoya para lanzar una extraordinaria transformación del mundo en que vivimos. Como en todo gran proyecto, necesitamos visión, habilidades humanas, dinero y voluntad política. Podemos elaborar nuestra visión en términos simples; una economía con baja cantidad de carbono para el año 2050, que coincida con un estilo de vida con bajos niveles de carbono. Las habilidades humanas se pueden desarrollar. En un mundo con superabundancia de ahorro, podemos formar el capital.

Con voluntad política podemos crear los grandes proyectos infraestructurales que darán vida a una sociedad sustentable. Es esencial que nos pongamos en marcha y restauremos las tasas de crecimiento anual al menos a un 4%, de lo contrario nunca estaremos preparados para quitarnos el peso de las deudas de nuestros hombros.

 La empresa que fundé hace solo cinco años se ha convertido en el desarrollador privado de energía solar y eólica más grande del mundo. Estamos buscando nuevas fuentes de financiamiento, tales como fondos públicos y nuevas formas de propiedad, como la propiedad social de infraestructura. Estamos estableciendo nuestro propio brazo financiero para brindar productos lucrativos de inversión específicamente diseñados para infraestructura en energía, donde la necesidad es amplia y el apetito no tiene límites. Creo que podemos transformar el estancamiento secular en desarrollo sustentable. Y lo que se necesita realizar de manera global se puede llevar a cabo justo desde Irlanda.

Los irlandeses somos personas altamente empresariales, tenemos visión de negocio, una actitud emprendedora, movilidad cultural, experticia profesional y conocimiento técnico. Si nos movilizamos de la manera correcta, seremos capaces de hacer una desmesurada contribución hacia un futuro sustentable.

 

Entre el estancamiento secular y el crecimiento sustentable existe solo una decisión que tiene sentido.

 

Tomemos el camino verde y reflotemos el mundo.

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